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26 de abril de 2026
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En las salas de maternidad, las decisiones rara vez se toman en condiciones ideales. El parto progresa rápidamente, la información puede estar incompleta y los clínicos a menudo trabajan contrarreloj. El estreptococo del grupo B, o GBS, ha formado parte durante mucho tiempo de este entorno, se ha cribado, se ha tratado mediante protocolos y se ha considerado en gran medida bajo control. Sin embargo, la imagen que aparece en 2025 sugiere algo más complicado. El GBS no ha desaparecido. Instead, it is changing, and the strategies designed to contain it are starting to show their limits.1
Esta situación en evolución significa que las estrategias deben reevaluarse. Las pruebas obtenidas de los datos de vigilancia, la investigación molecular y la práctica clínica apuntan a un momento de reevaluación. El trabajo dirigido por Asmaa Tazi y sus colegas en el Centro Nacional de Referencia Francés para Estreptococos pone de relieve una brecha creciente entre lo que los enfoques de prevención actuales hacen bien y lo que no abordan. La reducción de la enfermedad de inicio temprano fue un logro importante, pero ya no es suficiente.
Un patógeno conocido, una carga cambiante
El GBS sigue siendo la principal causa de infección bacteriana invasiva en recién nacidos de todo el mundo. Alrededor de una de cada cuatro mujeres embarazadas puede portar la bacteria, normalmente sin síntomas. En la mayoría de los casos, la exposición durante el nacimiento no provoca la enfermedad, pero, cuando se produce una infección, las consecuencias pueden ser graves.
Clínicamente, el GBS se divide en dos categorías distintas. La enfermedad de inicio temprano aparece en los primeros días de vida, con mayor frecuencia dentro de las 48 horas posteriores al nacimiento, y está estrechamente relacionada con la transmisión durante el parto. Late‑onset disease develops later, from the second week up to three months of age and carries a far higher risk of meningitis and long‑term neurological damage.1
Aquí es donde los esfuerzos de prevención se encuentran con nuevos obstáculos. Los esfuerzos de prevención en las últimas décadas han reducido con éxito la enfermedad de inicio temprano en muchos países. Sin embargo, ese progreso ha enmascarado una tendencia menos tranquilizadora. La enfermedad de inicio tardío no ha disminuido en paralelo. En varios entornos, ha aumentado. Esta divergencia expone una limitación básica de la práctica actual: antibiotics given during labour can protect a newborn at birth, but they offer no protection in the weeks that follow.2.3.4,5
Donde la prevención se queda corta
La mayoría de las estrategias nacionales dependen de la profilaxis antibiótica intrapartum, administrada mediante cribado universal en las últimas etapas del embarazo o mediante la identificación de factores de riesgo clínicos en el parto. El cribado universal tiene beneficios claros. When maternal colonisation is identified and antibiotics are administered during labour, the risk of early‑onset infection drops sharply.4
En la vida real, el sistema es menos preciso. La colonización por EGB no es estática. Una mujer que da positivo semanas antes del parto podría no portar la bacteria en el parto, lo que provoca una exposición innecesaria a antibióticos. Otras dan negativo en la prueba prenatal, pero se colonizan más cerca del parto y se quedan sin profilaxis por completo. El trabajo de parto prematuro, la falta de resultados de las pruebas o la falta de cribado solo amplían estas brechas.
Además de las limitaciones logísticas, están surgiendo preocupaciones más amplias. El uso generalizado de antibióticos tiene consecuencias, desde la resistencia bacteriana hasta la alteración del microbioma neonatal. These observations underscore the limitations of antibiotic‑centred prevention and the need to consider additional preventive strategies.1
Lo que revela la epidemiología molecular
Los datos moleculares han aportado más claridad sobre por qué la enfermedad de inicio tardío sigue siendo tan difícil de prevenir. Un complejo clonal hipervirulento, conocido como CC-17, ha surgido como el principal impulsor de infecciones neonatales graves, especialmente la meningitis y la enfermedad de inicio tardío. En las últimas décadas, la expansión de CC-17 ha seguido de cerca el aumento de los casos de inicio tardío en varios países.
Al mismo tiempo, los patrones de sensibilidad están cambiando lentamente. Los antibióticos betalactámicos siguen siendo eficaces en la mayoría de los casos, pero se han identificado cepas con menor sensibilidad vinculada a mutaciones en las proteínas de unión a la penicilina. La resistencia a la clindamicina, a menudo utilizada en pacientes con alergia a los betalactámicos, ya es frecuente. Estos desarrollos refuerzan la necesidad de vigilancia continua y de ser prudentes para no depender demasiado de una sola herramienta preventiva.
Precisión en entornos cercanos al paciente
Estos hallazgos sugieren un avance hacia enfoques más específicos, en tiempo real, en entornos cercanos al paciente. En este contexto, el cribado molecular intrapartum está cobrando importancia como un enfoque más específico. Las pruebas moleculares en tiempo real realizadas durante el parto pueden identificar la colonización materna por SGB en una o dos horas, lo que alinea el diagnóstico con el momento en que la intervención es más importante.
Este enfoque es particularmente pertinente en los partos prematuros, donde el cribado prenatal a menudo no está disponible o está obsoleto. Al basarse en el estado en tiempo real en lugar de en los resultados históricos, el cribado intrapartum puede ayudar a evitar discrepancias entre el estado de colonización y la profilaxis. No está exento de limitaciones; los resultados no válidos, el coste y la falta de detección de resistencia siguen siendo retos, pero representa un cambio hacia una mayor precisión en entornos cercanos al paciente.
Más allá de los antibióticos por sí solos
Quizás el mensaje más claro que aparece en 2025 es que los antibióticos por sí solos no cerrarán la brecha en la prevención. El aumento de la enfermedad de inicio tardío, la expansión de las cepas hipervirulentas y la evolución de los patrones de resistencia exigen nuevas soluciones. La vacunación materna destaca como la estrategia a largo plazo más prometedora. Al inducir anticuerpos protectores durante el embarazo, la vacunación podría proporcionar inmunidad pasiva a los recién nacidos durante los primeros meses de vida, lo que cubriría tanto la enfermedad de inicio temprano como la de inicio tardío. Several vaccine candidates are now in development, alongside other approaches such as immune‑based therapies and microbiome‑focused interventions.6
Un momento para la recalibración
La prevención del GBS debe pasar ahora urgentemente a una nueva fase. Las estrategias pasadas han salvado vidas, pero el panorama cambiante de hoy en día exige una acción inmediata: adoptar un cribado más inteligente, limitar el uso de antibióticos a lo necesario, intensificar la vigilancia y priorizar el desarrollo de estrategias, como la vacunación materna, que protejan a los lactantes mucho más allá del nacimiento. Los sistemas sanitarios no deben retrasar esta recalibración.
En 2025, los sistemas sanitarios se enfrentan a una elección. Seguir confiando en enfoques que aborden solo parte del problema o adaptar las estrategias de prevención para reflejar la naturaleza cambiante del GBS. La dirección adoptada dará forma a los resultados no solo en las primeras horas después del nacimiento, sino a lo largo de los frágiles meses siguientes.
IVD. In vitro Diagnostic Medical Device. Es posible que no esté disponible en todos los países.
El contenido presentado en esta página tiene fines informativos y educativos. Aunque está disponible a nivel mundial, puede reflejar prácticas clínicas o consideraciones del sistema sanitario específicas de una región en particular.
1. Le Doare, K., & Heath, P. T. (2013). An overview of global GBS epidemiology. Vaccine, 31(Suppl 4), D7–D12.
2. Alfa, M. J., Sepehri, S., De Gagne, P., & Hughes, T. (2010). Real‑time PCR assay provides reliable assessment of intrapartum group B Streptococcus colonization. Journal of Clinical Microbiology, 48(7), 2516–2521. https://doi.org/10.1128/JCM.00363-10 [cdc.gov]
3. Davies, H. D., Miller, M. A., Faro, S., Gregson, D., Kehl, S. C., & Jordan, J. A. (2010). Multicenter study of rapid molecular screening for intrapartum group B Streptococcus colonization. Journal of Clinical Microbiology, 48(10), 3628–3632. https://doi.org/10.1128/JCM.00978-10 [GBS | Peri...trep | CDC]
4. Di Renzo, G. C., Melin, P., Berardi, A., Blennow, M., Carbonell‑Estrany, X., Donzelli, G. P., … El Helali, N. (2015). Detección de GBS durante el parto y profilaxis antibiótica a European consensus conference. Journal of Maternal‑Fetal & Neonatal Medicine, 28(7), 766–782. https://doi.org/10.3109/14767058.2014.934804 [pubmed.ncb...lm.nih.gov]
5. Almeida, A., Villain, A., Joubrel, C., Touak, G., Sauvage, E., Rosinski‑Chupin, I., … Glaser, P. (2015). Whole‑genome comparison uncovers genomic mutations between group B Streptococci sampled from infected newborns and their mothers. Journal of Bacteriology, 197(20), 3354–3366. https://doi.org/10.1128/JB.00429-15
6. Paul, P., Gonçalves, B. P., Le Doare, K., & Lawn, J. E. (2023). 20 million pregnant women with group B streptococcus carriage: Consequences, challenges, and opportunities for prevention. Current Opinion in Pediatrics, 35(2), 223–230. https://doi.org/10.1097/MOP.0000000000001223
7. Dr. Asmaa Tazi, Streptococcus pyogenes – Group B Streptococcus: what’s new in 2025. (2025, October). Diapositivas de una presentación en conferencia, EU Excellence Champions Club, Solna, Suecia.
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